Es lo que va a realizar y pretende hacer creer el Ministro
del Interior. Sea cualquiera la
operación de "multiplicación" que quiera hacer: 24X24, 12x48, 96X15
etc., matemáticamente hablando, siempre, todo policía tendrá derecho al día de
descanso o franco como lo tiene cualquier trabajador. A quien se le puede
ocurrir que en el día de franco, un policía va a trabajar GRATIS -si es eso lo
que se quiere decir con este mensaje-. Nadie en su sano juicio haría una acción
gratuita, salvo, que se trate de una acción de voluntariado, emergencia nacional
o un desastre. A partir del 01ENE2016, el policía no podrá utilizar el uniforme
y el armamento del Estado para hacer trabajos particulares individualizados
relacionados con la palabra SEGURIDAD.
Pero quienes dicen que un policía no puede trabajar en otra cosa, ¿El
Presidente de la República? que no puede darse el trabajo de manejar las
incongruencias de su esposa o ¿El Ministro de Interior? que está confundiendo
la realidad carcelaria con la realidad policial y piensa que el trabajo de ser
Jefe del INPE es similar a la fungir de
“Ministro-Director de la PNP”.
Una cosa es un reo, que está privado de libertad y de algunos derechos
fundamentales y otra muy diferente es quien está del lado de la ley velando por
la seguridad del ciudadano.

Nadie puede disponer del descanso de un trabajador, claro
está, si se ponen de acuerdo para utilizarlo a cambio de una remuneración
justa. Según el artículo 2, numeral 22
de la CPP, toda persona humana –incluyendo al policía- tiene derecho “a la paz,
a la tranquilidad, al disfrute del tiempo libre y al descanso…..”. Entonces queda claro que un descanso a la
semana tiene que haber y tiene que darse porque eso está establecido desde
mucho antes que llegara la TELEFÓNICA, es decir, desde la Primera Misión
Española, con la Guardia Civil de ese país en 1922. Entonces, surge la pregunta, qué cosa pasará
o que cosa hará el policía con su día de franco, si es que no puede trabajar en
actividades de “seguridad”. Con toda
seguridad, valga la redundancia, recurrirá a estás dos opciones:
(A) Buscar otro trabajo donde no utilice el uniforme y no
pueda ser descubierto o
(B) Irse a descansar a su casa.
Según el Decreto Legislativo 1213 de setiembre del 2015, en
su artículo 4, señala que son
incompatibles para ejercer funciones de prestación o desarrollo de servicios de
seguridad privada, los integrantes de las Fuerzas Armadas y de la Policía
Nacional del Perú, en situación de actividad o disponibilidad. La
incompatibilidad incluye la condición de accionista, socio, miembro del directorio,
administrador, gerente y representante legal de las personas jurídicas que
prestan servicios de seguridad privada. Pero bien, la Constitución Política del
Perú, ley de leyes, señala en su artículo 2, numeral 15 que todos tenemos el
derecho a trabajar libremente, con sujeción a ley. Queda claro que, el policía, no puede hacer
labores de seguridad, lo cual tampoco le impide hacer otras labores para
aumentar su canasta familiar, con lo que queda abierta la posibilidad de hacer cosas diferentes que no tengan que ver con esa bendita palabra. Es como decir que un
abogado que trabaja en el estado, no puede asesorar en temas de derecho en
forma particular o un profesor no pueda dictar clases personalizadas a un
alumno, entonces para que formas a alguien si lo vas a limitar en sus
funciones.
La opción A. Cuando la condición económica apura y existen
obligaciones por cumplir, no queda otra cosa que trabajar y eso es lo que harán
muchos policías: trabajarán en otras actividades. Para ello, dispondrán de su
día de franco para agenciarse de un ingreso adicional si tener que recurrir al
uniforme. Hay quienes ya trabajan en el
área de transporte, de mensajería, de servicios varios, de asesoría, de
documentación; otros recurrirán a sus profesiones o conocimientos adicionales,
es decir, no habrá ley que los detenga.
Para otros la situación será arriesgada, pero no distinta, harán
servicios de seguridad privada en establecimientos cerrados, de resguardo
interior y/o investigaciones privadas en empresas particulares. La opción “A”, permitirá que el policía
recurra a sus potencialidades no descubiertas para saltar esta barrera de humo
que pretenden poner con este paquete de medidas. Como no hay mal que por bien
no venga, el policía tendrá que darse cuenta que es necesario prepararse,
estudiar algo diferente que sirva para los tiempos difíciles. En la opción “B”, la cosa está definida y no hay mucho que
pensar: el policía se ira a su casa a descansar, llenarse se programas basuras
que es lo que hay en la televisión, hacer la tarea de los hijos, una que otra
lectura, el internet, el facebook, el twiter, así como aprender a cocinar y
otras labores domésticas. Lo que no ha meditado el Ministro es que, en ambas
opciones, la seguridad pública se habrá mermado. Ya no habrá policías en los
centros comerciales, en los mercados, colegios, chifas, casinos, etc. Cómo va a
cubrir esos vacíos, si quienes estaban a cargo de eso ya no están. Cómo harán
los colegios particulares de prestigio para que sus alumnos estén bien
resguardados al ingreso y salida del plantel no sean objetos de secuestro.
Cómo harán los grandes casinos para cuidarse, lugar donde acuden personalidades
del mundo político a desestrezarse de tanto trabajo. Cómo harán las compañías
mineras para cuidar sus intereses sin el apoyo policial o es que habrá, como
siempre…concesiones a través de convenios. Con esa medida no vamos a tener más
policías de los que hay en las calles. La cosa está muy clara, solo aumentará
la inseguridad y al parecer, como no podía ser de otra manera, todos los
caminos conducen a Roma: las grandes empresas de seguridad se verán
beneficiadas y por ende el rubro de avisos del diario de mayor circulación en
el país quedó garantizado por una buena temporada.
Tanto la opción A como la B, desde un punto de vista
objetivo, me hacen recordar una vieja idea acerca de una posible huelga
policial, que decía, que la mejor forma de hacer una huelga de policías sin
perjudicar a los policías, es que todos a nivel nacional se pusieran de acuerdo
para no trabajar en los días de franco. Espero que el Ministro se dé cuenta que
con lo que se pretende hacer es desproteger a la población. El robo al menudeo,
el que se ejecuta en el mercado, en la calle, al paso, el simple arrebato,
hasta el raqueteo, son los que producen la percepción que la delincuencia está
en auge. Si este índice se elevara unos
puntos más, lo que se va producir es un desborde popular y “el Chapa a tu choro
y déjalo paralítico”, se va convertir en una barbarie por parte de la
población. La delincuencia nunca se va a
erradicar, lo que tenemos que aprender es a convivir con estas malformaciones
humanas. Hay que tomar medidas de conducta para no estar expuestos a la
delincuencia. Saber conducirnos lejos del riesgo y utilizar todo tipo de
elementos que eviten que seamos un “punto” a robar. Pero ante todo, lo
principal es darle “autonomía” a la policía para desarrollarse, que pueda
manejar su economía, sus reglamentos, definir sus acciones y objetivos sin la
intromisión de entidades que desconocen el tema. Todos estamos en la obligación
de apoyar en la Seguridad Ciudadana, más no de decidir que se tiene que
hacer. Por eso, antes de sacar a los policías (de franco) de las calles,
hubiera sido mejor organizarlos, darles mayores responsabilidades, agrupar a
quienes los contratan y definir roles.
No puedo dejar de mencionar, aunque no lo desee porque hay
que ser objetivos con lo que se quiere exponer, que existe una opción “C” para
algunos remanentes dentro de la Policía.
Espero que estás personas no la tomen, porque actuar bajo la sombra de
la corrupción sería, al igual que lo pretende hacer el Ministro del Interior,
una completa barrabasada