(Un ensayo sobre el chisme)
Nos guste o no, todo en la vida está regido por
límites. La verdadera libertad del ser humano está en saber reconocer el punto
donde se
debe detener. Decidir en forma oportuna en donde
parar, nos
evitará transgredir normas, espacios,
sensaciones, emociones o debilidades que no hemos aprendido a dominar. Es
humano preocuparse por otro ser humano y es más humano y noble cuando esta
preocupación se vierte sobre otro ser humano con el cual no tenemos ningún lazo
familiar. Algunas veces, “el preocupado”, puede
encontrar una solución a su noble preocupación que, generalmente y como tiene
que ser, la debe transmitir como una obligación moral al interesado en forma
privada a modo de orientación o consejo. Sin embargo, existen ocasiones en que “el
preocupado” no encuentra
una solución adecuada, entonces es allí, exactamente en ese punto, donde debe
decidir y tomar la decisión que es el momento
de detenerse.