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miércoles, 9 de septiembre de 2015

HÉROES….SINÓNIMOS

Hace poco, pude ver en una fiesta infantil, como los niños competían apilando vasos de plástico con gran destreza. Vaso tras vaso, iban formando una torre al compás de la música  contando con la ovación de los presentes.  Tampoco faltó el juego de las tuercas y la bendita campana que, finalmente, cayó al suelo por la vehemencia de un robusto niño. La escenografía, o la llamada temática traía alusión a los héroes del momento: Guerreros y/o Combatientes.  Estos nuevos héroes, no tienen nada de anónimos, por el contrario, requieren de publicidad para poder seguir alimentando sus fuerzas.  No cualquiera puede hacer una torre de vasos por televisión, se requiere una gran concentración y un poder mental para vencer ese miedo interno que significa que muchas personas te vean perder por televisión nacional. Nadie sabe lo difícil que es enroscar y desenroscar una tuerca escuchando la tétrica música que te recuerda los segundos que pasan.


Sobre los héroes anónimos, solamente, conocemos que están en el día a día, la madre de familia que tiene que alimentar a los hijos, el padre que tiene que sortear el rigor del trabajo, el mismo trabajador de la calle o el profesional, es decir, me refiero a aquellos que cumplen con lo que tienen que hacer y le agregan ese plus que se resume en amor al prójimo o como otros le llaman…pasión por lo que realizan. Los héroes anónimos hacen pequeñas o grandes hazañas, todas de mucho valor. En algunas ocasiones son reconocidos y en otras, por lo general, no reciben ni las gracias. Pero eso es lo de menos, nada puede derrumbar la voluntad y las ganas de quien goza aportando lo suyo para el bien de los demás.  Por eso, personalmente, retornando a lo anterior, llamaría a ese grupo de jóvenes seleccionados por sus cualidades físicas, como “héroes homónimos”. Héroes encumbrados a lo más alto del pico de la popularidad por quienes dirigen la televisión nacional. Ídolos referentes que nos recuerdan la pobreza de nuestra formación escolar, la destrucción lenta de la familia y la indiferencia de quienes tienen la labor de dirigir la formación de miles de jóvenes. Son héroes, que son reconocidos como tal, son apreciados como tal, son venerados como tal, pero cuyo significado o esencia no tiene nada que ver con lo que significa la palabra héroe.

En términos semánticos, si los “héroes homónimos” existen y son parecidos a los héroes de verdad, pero en la vida real no lo son; por lógica elemental, entonces, podemos concluir que también existen héroes sinónimos y héroes antónimos.  Sobre estos últimos, podríamos decir que son aquellos héroes que surgen de la corrupción, de la delincuencia, del terrorismo, de la inseguridad en que vivimos, que no es el tipo de héroes que nos interese conocer, por el contrario, me voy a referir a los héroes sinónimos. Un héroe sinónimo es el que adquiere la categoría de héroe con un acto que nadie puede entender, es el que comete una locura para merecer ese título. Un héroe sinónimo, muchas veces es mal visto, es el maltratado, el que no merece que sus actos heroicos sean publicados, conocidos, apreciados, por lo tanto no es aceptado y pasará al olvido. Un héroe sinónimo, no puede ser anónimo por que todo el mundo sabe que existe, que está presente, es necesaria su presencia “en las malas” cuando hay peligro, pero “en las buenas”, cuando nos invade la alegría, el alcohol, la diversión, nadie quiere cruzarse con él.  Un héroe sinónimo tampoco puede ser antónimo porque no existe afinidad entre ambos, ya que están en diferentes orillas. El héroe sinónimo es la salvación, cuando el peligro acecha y no hay quien quiera arriesgar la propia vida.  Es la noticia, cuando el  que vive de la noticia no encuentra nada y recurre a lo más fácil, despotricar del héroe sinónimo. El héroe sinónimo es como cualquiera, es maltratado y no tratado como a cualquiera, pero él en su interior sabe que no es cualquiera, sabe que tiene un don especial que no lo tiene, valga la redundancia, cualquiera.  El héroe sinónimo, aunque no quiera aceptarlo, se encuentra en esta vida para ser, semánticamente: incomprendido. 

Estoy seguro que muchos no pueden comprender como el policía nacional del Perú, Adolfo Leonidas Castellano Carrillo, pasó en segundos, a ser un nuevo héroe…sinónimo.  De las imágenes desgarradoras, se escucha la desesperación de una persona que lamenta lo sucedido.  ¿Qué es lo que impulsa a una persona arriesgar su integridad por tan poco y bastante a la vez?  Para el común de la gente, su acción fue una locura y algunos querrán ligarlo, finamente, con la negligencia - ya que a eso se expone el héroe sinónimo-.  Este héroe sinónimo dio su propia vida por tan poco pago, pero a la vez por bastante que es el prójimo, el niño, el joven, que es la esperanza de este país.  Sin embargo, habrá un grupo pequeño, sólido, inconforme siempre, leal siempre, firme siempre, que hará que este policía no caiga al nivel de un héroe anónimo, porque valora lo que hizo, entiende lo que realizó y acepta lo que dio por los demás: sus familiares, sus amigos, compañeros del trabajo, del colegio, del barrio, en fin todo aquel que entiende lo que significa el amar al prójimo como a uno mismo. Lamentablemente, este pequeño grupo de personas, en el cual me incluyo, sabemos que en la profesión de desactivar explosivos…el primer error es el último.

Que Dios lo tenga en su gloria, descanse en paz: Adolfo Leonidas Castellano Carrillo. Que la ciudadanía entienda que, por su noble gesto, no murieron ese día cinco, diez o quince escolares... solo murió un héroe.  Que las autoridades policiales no permitan que sus deudos sufran la apatía de su propia administración.




Mi admiración y respeto.  AGRG, Lima, 09SET2015.


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