(Un ensayo sobre el chisme)
Nos guste o no, todo en la vida está regido por
límites. La verdadera libertad del ser humano está en saber reconocer el punto
donde se
debe detener. Decidir en forma oportuna en donde
parar, nos
evitará transgredir normas, espacios,
sensaciones, emociones o debilidades que no hemos aprendido a dominar. Es
humano preocuparse por otro ser humano y es más humano y noble cuando esta
preocupación se vierte sobre otro ser humano con el cual no tenemos ningún lazo
familiar. Algunas veces, “el preocupado”, puede
encontrar una solución a su noble preocupación que, generalmente y como tiene
que ser, la debe transmitir como una obligación moral al interesado en forma
privada a modo de orientación o consejo. Sin embargo, existen ocasiones en que “el
preocupado” no encuentra
una solución adecuada, entonces es allí, exactamente en ese punto, donde debe
decidir y tomar la decisión que es el momento
de detenerse.
Traspasar fronteras o
linderos señalizados
es algo que no debemos hacer. Cruzar la frontera de un país puede ocasionar una guerra, cruzar
los límites de una vivienda sin el consentimiento de la parte interesada está sujeto a una pena que
compromete la libertad misma, traspasar los límites invisibles de la vida
privada es mucho más grave; porque las fibras del alma son mucho más
delicadas. Quien lo hace es, definitivamente, calificado como una persona poco
feliz en la vida, una persona que no está contenta con sus status u modus vivendi con que ha
sido ha bendecido y busca su conformidad en la
necesidad imperiosa de explorar nuevos horizontes por estar disconforme con el
suyo propio. Es difícil que una persona con esta característica pase
desapercibida en un ambiente cualquiera, aunque se esconda bajo las sábanas del
rumor para nutrirse, creando fantasmas que viven solo en la
oscuridad, que se desvanecen como el humo del cigarro cuando llega la luz de la
verdad. Se podría definir esta función como impropia, una pasión que no tiene
razón de ser, un expósito de la madre Arte que va buscando un lugar en el
hospicio del cuento. Si quisiéramos profundizar, se podría asegurar que es, prácticamente, una religión
donde se rinde culto a la transmisión de información no autorizada mediante el
uso de una poderosa herramienta conocida como lengua.
Como toda actividad o
función, la
lengua mal empleada utiliza técnicas para su desarrollo. Una de las más conocidas, que no
fue creada precisamente para ese fin es la
ideada,
por Alex Faickney Osborn: Lluvia de ideas, también
denominada como tormenta de ideas, herramienta camuflada como trabajo grupal
que facilita el surgimiento de nuevas ideas sobre
un tema o problema determinado en un ambiente relajado. Sin dejar de reconocer
los méritos de la telefonía o la informática, se han sumado herramientas con
mucho más dinámica como el Hotmail, el Facebook, Twiter o Whatsapp, lo cual
acelera los tiempos de propalación de la información o dato. No he podido encontrar otra
denominación más adecuada a esta proactiva actividad, pese a que esta función cuenta
con una metodología, una estructura tecnológica solidificada y una infatigable búsqueda
del bien común. Aunque el término que la designa suene un
tanto peyorativo, debemos reconocer que es una actividad con tradición y que el
chismoso también merece su día en el calendario nacional.
Al igual que el homosexual,
el chismoso ya no esconde su condición de tal. Hoy en día, el chismoso sale a
la luz o mejor dicho del closet con coágulos colgantes de morbo, rumor y
curiosidad. Hoy exige derechos no reconocidos por la constitución como: el
derecho a ser escuchado cuando tiene ganas de hablar, el derecho a no ser
discriminado cuando la información que tiene no es de importancia, el derecho a
su desarrollo y reconocimiento como estimulante en el ambiente laboral, el
derecho a la buena imagen y reputación por su preocupación en la vida de los
demás, entre otros. Siempre en el campo legal, se sigue en la búsqueda de nuevos elementos
para incorporar
nuevos derechos aún no estudiados como el derecho a la “primicia”, por
tal motivo y con ocasión de conmemorarse este 30 de noviembre por primera vez
el día del Chismoso, se dice, sin confirmar, que se prepara una gran marcha
multitudinaria que partirá del Parque del Trabajo (lugar simbólico donde nacen
los mejores chismes) con dirección al Congreso de la República, para hacer llegar un pliego de reclamos a los padres de la patria que
por lógica pura son los padres putativos de la chismosería.
Con respecto al día
institucionalizado como el Día del Chismoso, se recuerda que el 30 de Noviembre
del 2013, todo el Perú se paralizó por el programa El Valor de la Verdad, donde
se sentó en el temible sillón rojo la Señorita Tilsa Lozano para contar o
chismear con lujo de detalles, detalles íntimos que poco a casi nada suman
en la vida nacional. El rating alcanzó picos históricos en la historia
televisiva del país, dejando una estadística nada grata, de acuerdo a la
proporción de televidentes y del gran número de adeptos a esta actividad. El
rating de
“El Valor de la Verdad” con Tilsa Lozano quedó
de la siguiente manera:
Promedio general: 34.9
puntos.
Promedio AB: 47 puntos.
Promedio C: 37,2 puntos.
Promedio DE: 25,9 puntos.
El espacio conducido por Beto Ortiz tuvo
picos de 51,6 y 50,3 puntos en sus últimas medias (Información obtenida del
diario el Comercio, 02DIC2013)
En este cultural programa, el
peruano de a pie, mejor dicho el peruano sentado, se pudo enterar de muchas
cosas y aquellos que no lo vieron se enteraron al día siguiente. Era inevitable
no enterarse viendo la gente agrupada en los kioscos de periódico, en el bus, en el taxi, en el
mototaxi, en el colegio, en el trabajo, hasta en los hospitales, donde se utilizó como terapia
para mitigar los males de la salud, es decir no había lugar donde no se hablara
del tema. Es así como todos, nos
enteramos porque señor “loco” Juan Vargas llegaba a la selección con
sobrepeso. La informante fue clara y precisa al decir que se daban tremendos
atracones de pasta y vino. Nos enteramos cual fue la inversión que hizo el
jugador en pasajes aéreos. Nos enteramos, bajo el calor del partido, la pugna
entre la esposa y la amante por el control del medio campo, didácticamente
comprendimos que la mejor defensa era el ataque y en el futbol: todas atacan
y todas
defienden. Nos enteramos que el chisme
tiene un precio, mientras más íntima sea la información mayor es su valor y
mayor es el cosquilleo que produce cada frase evidenciada a la luz pública.
Cuando disminuye la intensidad del amor hacia el chancho, entonces comienza a
aumentar en la misma proporción, la admiración por los chicharrones y el
chismoso no puede estar ajeno a ese ágape, porque no existe mejor tema para el
chisme que los problemas de amor. “El
que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias.” (Proverbios 21:23)
Verónica Vázquez García, una
investigadora de Postgraduados, explicó que en algunos casos, el chisme es
utilizado como mecanismo de control social, discriminación por preferencia
sexual o sometimiento de género, especialmente contra las mujeres. De sus
fundamentados estudios se establece que tanto hombre como mujeres son igual de
chismosos y que un chisme sirve para sancionar a alguien, imponiendo nuestra
propia ley. Lo que menciona esta profesional concuerda con la realidad, si una
mujer tiene belleza y/o simpatía, por el hecho de tener esas dos cualidades la tildan de “p”, “roba maridos”, “creída”,
sin saber que esa mujer puede ser una creyente disciplinada y cumplidora de los
preceptos de Dios. El chisme busca
destruir eso que molesta al chismoso. Si
el hombre es exitoso se le rotula de “narco”, “gay” o “compactado con el
diablo” para opacar su luz. Los efectos pueden ser letales y eso es lo que el
chismoso no mide. La
negatividad del chisme es un tema amplísimo que merece capítulo aparte. El tema
que trato tiene que ver con la celebración, con la fiesta que merece el
chismoso, porque toda actividad tiene su festejo y como todo festejo existe un
origen y alguien que lo representa, una imagen sobre
el cual me voy a referir.
El chisme nace con el hombre.
La víbora le pasó
un chisme a Eva, dándole algunos datos que ella
no sabía del paraíso. Eva se lo chismeo
a Adán y ambos no supieron detenerse, así que avanzaron, comieron y todos nos fregamos. Por ese chisme, todos nacemos pecadores y no
solo eso, como consecuencia de ese chisme hay que llevar al nacido a su bautizo
donde hay que gastar en todo lo que se requiere para realizar este acto de fe y limpiarlo del pecado. Como es lógico, los
padrinos también tienen que matricularse, vestirse para tal ocasión, vestir al
ahijado y los dignos invitados, deben de comer y tomar para evitar las
“murmuraciones”,
porque cada reunión es un caldo de cultivo donde hierven las informaciones. Quiero dejar
aclarado que,
actualmente, existe una conductora televisiva que se
denomina “La Urraca”, que se autoproclama la imagen del chisme en el Perú y se
cataloga como la abanderada de la chismosería. Me parece una falta de respeto total,
puesto que todos sus chismes quedaron en el olvido y ninguno traspaso las fronteras
internacionales por más de 24 horas. El chisme, el verdadero chisme es el que
se mete en la historia, trasciende fronteras y crea personajes que no se pueden
olvidar. Quien se acuerda de Yesabella o
Mónica Adaro, Chiquito Flores es una sombra en el olvido y el sobrenombre “Wally” solo suena
en la navidad del niño aliancista.
El primer chismoso fue “Felipillo”, un cholo de raza que ni corto
ni perezoso, aprovecho su Kechuispanish y puso a Pizarro al tanto de todo para que empiece la
conquista. Esa condición de bilingüe es muy importante resaltar. Ningún punto de comparación con la Urraca que,
con el único idioma que domina, tiene
fallas de dicción. Punto aparte es el
hecho que Felipillo murió en su ley, como deben morir los chismosos “alejado de
sí mismo”, valgan verdades que Felipillo no tenía la resistencia de Tupac Amaru
es por eso que se fue de este mundo descuartizado. Pero, no es Felipillo, ni la
Urraca los iconos del chisme, ni tampoco B. Leguía o Montesinos. La imagen
del chisme en el Perú, tiene nombre propio y es nada menos que nuestro Literato
Don Manuel Ricardo Palma Carrillo, el bibliotecario mendigo. Con el respeto que merece esta
figura literaria de quien me jacto haber leído dos veces los tomos completos de
sus tradiciones, es para mí y para muchos el abanderado en este tema.
El chisme siempre será malo y
negativo,
pero lo del Loco y Tilsa, es un caramelo comparado
con el chisme más grande creado y difundido en el Perú, porque este chisme si
es chisme y cuando un chisme logra casarse con la verdad, simplemente la
hizo. Eso es lo que paso con este chisme
que nunca debió contraer matrimonio con la realidad y que, lamentablemente,
quedó escrito o formalizada como parte de nuestra historia. Lo del Loco y Tilsa ya está en el olvido ya
no vende, por eso es que otras historias las han desplazado y casi a nadie le
interesa, si es que en verdad alguna vez intereso. Las
tradiciones Peruanas,
es sin duda, lo más recomendable para quien desee iniciarse en la lectura, es
ingeniosa, recreativa y te transporta en la historia. Tiene tanto de realidad y
de ficción como de imaginación y humor. Fue Don Ricardo Palma quien llevó al
estrellato a Micaela Villegas, no solo le dio cinco minutos de fama, sino le ha
dado toda una eternidad completa para que su nombre siga vigente, pero como
todo chisme: siempre para mal. Según Palma fue “casi”
testigo presencial que el -no menos famoso-,
virrey Amat y Juliet fue quien bautizó como Perricholi a Micaela,
producto, según señala, de su mala pronunciación de “perra chola”. Por Palma, todos sabemos que Micaela era una
“p...”, “roba maridos”, “concubina”, “trepadora”, etc. Es decir, no se pudo imaginar
que entre Amat y Juliet había un vínculo
como cualquier relación. No se pudo imaginar, porque simplemente Palma,
adelantado a la época, se imaginó que esa historia no se vendería sin su respectivo "ají picante" .
Todo escritor busca como mínimo que lo lean, así que decidió darle un retoque a
este amorío.
Nunca es tarde para aplicar
la justicia y hay que ser justo, estableciendo diferencias y a diferencia de
Tilsa, Micaela Villegas era una actriz de la época y a diferencia de Tilsa: Micaela
cantaba, es decir no solo tenía belleza sino arte, elementos que ya quisieran tener
muchas que se hacen llamar personajes mediáticos. Con solo 15 años debutó en el
Corral de Comedias. A los 20 años,
debido a su talento ya era consolidada en las tablas, tenía una bien dotada
imaginación y una memoria prodigiosa, recitaba con gran facilidad y gracia:
romances caballerescos y escenas cómicas por lo cual su fama traspaso los
límites del virreinato. Micaela no fue una simple amante, fue una mujer enamorada,
no es culpa de ella si el virrey no la hizo su esposa, fue una mujer de éxito para
una época de muchas restricciones, dama que continuó su vida casándose con su
compañero Fermín Vicente, un tradicional chisme destruyó esa imagen de mujer
importante para el arte en el Perú. Palma es el culpable que no se le reconozca
al virrey Amat por sus obras, porque hizo más obras que la Villarán y Castañeda
juntos. En su gobierno se dio la Guerra de los Siete Años entre España e Inglaterra; por
ello Amat tomó medidas de seguridad para asegurar la defensa de los litorales
chileno y peruano, protegió las zonas costeras y puertos de Chile, Concepción,
Valdivia, Valparaíso, las islas Juan Fernández, Lima, el Callao y Guayaquil.
Los planes de fortificación preveían la construcción de castillos, refuerzo de
murallas, construcción de cuarteles, etc. Además creó nuevos cuerpos del
ejército, entre ellos la Compañía de Dragones y como le quedó un sencillo hizo
en Lima: la Plaza de Acho, la Quinta Presa, la Fortificación de la fortaleza del Real Felipe, la
Torre de la Iglesia de Santo Domingo. La Señora Susana en cuatro años
no ha hecho una sola obra y eso que me estoy olvidando del Paseo
de Aguas en el actual distrito del Rímac, que según,
una tradición muy peruana se dice, sin confirmar hasta la fecha, que esta obra
la hizo en honor a su “bien querida” Micaela. Entonces, es decir no nos
estamos refiriendo a un virrey improvisado, Amat fue un hombre cuyos aportes se
ven hasta la fecha, sin embargo, hoy es tristemente conocido por el ser el “Juan
Vargas” de la
época colonial y eso tampoco es justo. Este
chisme ideado por Ricardo Palma, lejos de su consistencia o no, pasó a ser
parte de nuestra historia y como todo chisme tiene que ser respaldado por
alguien, fue nada menos que Luis Alberto Sánchez, quien en una de sus obras dio
por válido todo lo que se dijo de Micaela Villegas.
Si Micaela y el Virrey Amat,
tuvieron un amorío clandestino para la época, pudo ser tratado con mesura y el
término ofensivo de “Perricholi”, pudo
ser evitado por el autor, (si es que no fue producto de su imaginación) para
darle realce
a nuestra historia. En resumen, la imagen de una mujer peruana, talentosa, valiente y emprendedora, así como la imagen de un virrey que no robó e hizo obras fueron mancillados por la pluma de Palma y
eso no es historia, es un chisme. Si bien
a Don Ricardo Palma le debemos la reconstrucción del Biblioteca Nacional, también
le debemos la mala reputación de estos dos personajes, tan solo por el hecho de no poner al final de su tradiciones la bendita palabra…SIN
CONFIRMAR.
Feliz día del Chismoso:
30NOV2014, para todos quienes andan inventando irrealidades para perjudicar a
otros, que Dios los bendiga y les brinde “Lengua
vida”, perdón: “Larga
vida”
SI TIENES ALGUN AMIGO
CHISMOSO FELICITALO
E ILUSTRALO
Autor: Álvaro
Gabriel Rodríguez Grados
