Hay un dicho popular que reza “la voz del pueblo es la voz de Dios”
y otro precepto bíblico que dice “no adoréis a los ídolos de barro”. El caso de Gianmarco es muy especial, él es
un tipo carismático, popular, querido y sobre todo tiene una vida artística y
familiar que puede servir de ejemplo.
El cantante, tuvo un pequeño detalle que no cayó nada bien. Su espíritu impulsivo, se dejó llevar por la soberbia y tildó a aquellos que lanzaron cohetes a su balcón de “perros”. Solo esbozó una ligera queja con relación a los pirotécnicos, que aunque no llegó a mayores pudo tener otras consecuencias. Inmediatamente, ese pueblo con ansias de protagonismo, de agredir, de votar el stress, de demoler a cualquiera que se ponga al frente se encontró con Gianmarco y sencillamente, lo arrasó. Es decir la voz del pueblo, que es la voz de Dios le mandó un mensaje electrónico, no con ofensas porque Dios no ofende: Lo invita a la reflexión. Dios tiene un lenguaje espiritual, él nos habla de diversas formas y una de ellas son las parábolas, de esta forma que podríamos decir “con efecto”, Dios le hace saber que no debemos ofender al prójimo en ninguna circunstancia. Dios en su página del Facebook le dice a Gianmarco, tú eres un ídolo en la tierra y en la tierra los ídolos son de barro como todos los seres humanos.
Es entendible la posición del cantautor, cualquiera se puede molestar, pero justamente un tocado por Dios como Gianmarco, quien ha recibido un don muy especial en la vida tiene que saber manejar esa virtud. Su arte es indiscutible, podríamos decir que es un peruano, por el cual, cualquier peruano se puede sentir orgulloso de ser su paisano. Sin embargo, él ídolo humano hoy es ofendido, vituperado y ridiculizado, solamente, por decir “perro” y referirse así de otro ser humano, que seguramente es un despreocupado que solo le interesa molestar a la gente. Es allí donde debe salir el verdadero ídolo, el que maneja la situación, el que se ubica en un lugar y desde allí educa, motiva y lleva a la reflexión al prójimo.
La tolerancia controla la soberbia.
Todos tenemos algo de eso que nos hace clasificar y diferenciar a los
seres humanos en forma vertical. La soberbia, es mirar por encima del hombro a
los demás, por tal razón creemos que nos da el derecho de ofender o maltratar. Hemos visto hace poco el caso de otros ídolos
como Pedrito Suarez Vertiz y hasta el mismo Pepe Vásquez, a quienes el pueblo les dio la espalda cuando solicitaron una pensión. Muy parte del resultado de la gestión, digo que
le dieron la espalda porque se escucharon voces disonantes de oposición. En una radio local, cuando se debatía una
pensión para Pepe Vásquez, escuché varias voces contrarias, entre ellas una
señora quien manifestó lo siguiente: “un día fui a ver en vivo al Señor Pepe Vásquez, pero no
pude pagar la entrada, seguidamente apareció y cuando le pedí un autógrafo se negó
aduciendo que estaba apurado. Como yo,
una ciudadana que pago mis impuestos voy a mantener a este señor que ganó en un
mes diez veces lo que yo gano en seis”.
Todos somos de barro, todos de alguna manera somos ídolos, sea cualquiera
la posición que ocupemos, de abuelo, padre, hijo, amigo, trabajador, empleado, en
fin lo importante es que si llegas a merecer el respeto de alguien, es para, de
la misma manera en forma recíproca, devolver el afecto en el mismo sentido y
nivel.
Gianmarco, con cerrar tus
cuentas, estas cerrando la posibilidad que Dios te siga hablando. Deja que salga todo lo que tiene que salir,
así te darás cuenta el verdadero grado de aceptación que posees, pero también te
darás cuenta que como ser humano tienes que pulir algunas cosas y verás que es lo que tienes que corregir. Nadie es perfecto, ni llega perfecto al final
de sus días. Escucha, deja que te
ofendan hasta que se cansen y luego con tu guitarra y tu arte dales una
respuesta, porque es la forma como Dios te ha enseñado a comunicarte con los
demás. Cuantos quisieran ser el diez por
ciento de lo que eres como artista y persona.