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sábado, 5 de abril de 2014

AL “HONRADO” CON CARIÑO…PERO SIN BULLA

Hay un dicho popular  que dice “los trapitos sucios se lavan en casa”.   El refrán  tiene mucha razón, por algo se mantiene en  vigencia en varios aspectos de la vida. Tiene que ver, básicamente, con los grupos que formamos  empezando por la familia, el colegio, el trabajo, los amigos, la pareja y todo aquello donde exista afinidad o intimidad. 
Ventilar problemas internos, en algunos casos, en vez de traer soluciones trae interrogantes e intrigas. Por ello, algunas situaciones internas no deben ser llevadas al frente externo. De la misma manera, luego que los trapitos sucios fueron limpiados, deben ser  sometidos a un proceso de secado  y planchado para ser guardados para su posterior uso.  Si nos damos cuenta  todo ello sigue ventilándose en el frente interno.  Secar o planchar tu ropa en la calle frente a tu vivienda no es precisamente lo correcto.  Nadie tiene porque enterarse si la mujer no sabe lavar, que el marido es quien lava por que es un  “saco largo” o si usas plancha de carbón para ahorrar electricidad.   En el mejor de los casos, se manda todo a una lavandería donde nadie sabrá los detalles más íntimos.   La idea no es profundizar sobre la tarea doméstica de lavar.  La idea es ubicarnos en aquello que corresponde a lo interno, externo y como determinar que es lo que debe vincular ambos lados sin mellar la intimidad del ambiente que compartimos, en este ejemplo: el hogar.     

Premiar a un policía por incorruptible es necesario para fortalecer el compromiso individual y colectivo de los guardianes de la seguridad.  Es una forma de reconocimiento que ayuda a elevar la moral y la honra del premiado.  Se realza la acción ejemplar del individuo para motivación de los demás que cumplen la misma labor.  En el interior del mundo policial peruano, dadas las circunstancias en que vivimos, es importante realizar estos eventos en forma interna.  Sin embargo, publicitar o sacarlos a conocimiento de la ciudadanía no es una acción que este acorde, justamente, por las circunstancias que mencionamos.  En mi concepto, la PNP atraviesa una de las situaciones más incomodas de su historia. No me refiero al tema de inseguridad ciudadana, ya que la situación vivida en la época de terrorismo fue largamente superior por la inestabilidad en que se puso al país.  Tampoco me refiero al tema de corrupción policial, que es un tema doméstico que la misma institución no ha sabido resolver. Tampoco a la falta de mandos policiales idóneos, donde hemos visto públicamente, Directores cuestionados o evidenciados por una conducta indebida. Otros, que por gracias políticas llegaron a ocupar el ministerio del interior, nunca dieron la talla para el puesto.  La situación incomoda a la que  me refiero y no es necesario hacer investigaciones o encuestas, es la evidente falta de autonomía para poder ejercer sus funciones. 

Una Policía maniatada y secuestrada por el poder político. Sometida a autoridades y funcionarios que desconocen el quehacer policial.  Donde todos fungen de policías y creen saber más que el mismo policía.  Esta soberbia predominante en la política es lo que está perjudicando a la ciudadanía.  Pero lo peor, es que no solo no le otorgan la autonomía que debiera, sino que tienen el deliberado propósito de poner zancadillas a las acciones que realiza y de esta manera buscan opacar cualquier situación que le sume méritos a la institución policial. Si retrocedemos un poco hasta la captura de la agrupación denominada “el Clan del norte”, veremos que no solo se anunció la desarticulación de la banda, sino que se agregó como cereza la captura de tres oficiales en actividad.  Las pruebas nunca las mostraron.  Preguntamos, si esto no fuera cierto, quien repara el honor policial.  Los involucrados pueden ejercer su derecho a la defensa, pero a la institución policial quien la defiende.  El jueves 27marzo2014, a horas 22.00 la PNP intervino en La Molina una familia con 600 kilos de droga. Horas antes, un político de prestigio que fue presidente regional, primer ministro y congresista, comete un error de principiante al anunciar que el presidente de los peruanos tiene un hijo extramatrimonial, telenovela que duro viernes, sábado y domingo. Todo quedo en nada. Existe relación, claro que existe relación. Es cuestión de profundizar un poco. La Seguridad ciudadana está en emergencia y como tal deberían declararse de inmediato. Pero, seguro no será así, porque entonces en esa situación, la PNP tendría que actuar con autonomía.  Salvo, que estén pensando como declarar la emergencia y ver a que institución se subordina  la policía. Por eso no es de extrañar que varios personajes políticos pidan al ejército en las calles.    

Retornando al tema de la premiación pública de 40 policías, se debe mencionar con respecto al honor policial, que si bien esta descuidada no está perdida. Nunca ha estado en tela de juicio el honor policial, ni hoy ni ayer. El honor no se necesita demostrar ya que es propiedad de la policía en el mundo.  Cada policía lleva en si el honor policial por donde va. Paralelamente, el miembro policial va construyendo, mediante sus acciones, una imagen ante la sociedad y ante sus círculos más íntimos, donde su honra constituye un modo de vida.  He sido testigo, en oportunidades de veces, que miembros policiales han defendido su honra gastando de lo que no tienen en litigios judiciales o en acciones administrativos solo por el valor personal que le dan.  En este caso particular, no era necesario salir a publicitar que se ha premiado a 40 policías por cumplir con lo que debe.   Por el contrario, esta acción se puede tomar como un exceso y puede dar motivo a conjeturas burlescas.  Si se premia a 40 efectivos incorruptibles, entonces los demás que son.  El resto que no ha merecido tal distinción, para el público, que clasificación se le puede otorgar.   
La honra como característica del  policía, debe ser justificada ante la opinión púbica de otra manera.  Existe una sociedad que quiere ver resultados.  Si se quiere honrar la acción policial por no recibir una “coima”, debería hacerse por el contrario una rueda de prensa y leer el nombre de las personas que fueron  denunciadas por querer corromper al policía. Indicar el número de expediente fiscal y la “suerte” que corrieron dichas personas a su paso por el poder judicial. Si se hubiera expuesto que 40 personas fueron internadas en los diferentes penales por querer sobornar a un policía el impacto sería otro y estoy seguro que la honra policial estaría debidamente “honrada”.


Felicitaciones a estos policías honrados y leales, de igual manera a los miles que se encuentran en todo el país.


Premiar al incorruptible
me parece correcto,
pero veo incorrecto
hacerlo público y libre.
Más, honrar si es posible
a quien bien ha actuado,
debiera hacerlo callado
aquel que quiera premiar
sacar del bolsillo y gastar
en lo que guste...el honrado