Translate

miércoles, 17 de diciembre de 2014

ES TAN DIFÍCIL…GOBERNAR DERECHO


Nuevamente, innovadoras y modernas medidas políticas para matar dos pájaros de un tiro, tratan de dar en el blanco bajo la falsa mira de la justicia e inclusión social. Estamos cercanos a las elecciones presidenciales y es necesario – para algunos - captar el apoyo del mayor sector de votantes que son los jóvenes entre 18 y 24 años, que vendría hacer el primer pájaro por matar y, paralelamente, se quiere imponer un cambio en el sistema laboral peruano, con mucho menos derechos en beneficio de los grandes capitales nacionales, para viabilizar la inversión extranjera, que sería el segundo paro por derribar.

Cuánto tiempo ha tenido el gobierno para abordar el problema laboral de los jóvenes sin empleo. Es que no se ha dado cuenta que, los peruanos entre 18 y 24 años, sin experiencia laboral y con necesidad de empleo, están en tal situación, no tanto por la falta de empleo, sino porque la gran mayoría no acepta ser esclavizado con regímenes de 12 horas de trabajo a más, que nos les permite estudiar ni siquiera con lo que ganan porque esto solo les alcanza para sobrevivir. Es contradictorio pensar que, con este régimen laboral, van estar en mejores condiciones cuando se les está limitando derechos con relación a los demás trabajadores, algo que va en contra de la constitución. La verdadera preocupación del Estado, debe ser velar por que esta masa de jóvenes, aproveche esa edad para lograr una profesión y se instruya en alguna actividad útil para su vida, porque en esa edad (18-24), es la única oportunidad que tiene el ser humano para realizarse como ente productivo, ya que con el tiempo esta tarea es más difícil. Si el Estado quiere preocuparse debe, por el contrario, cuidar los derechos obtenidos, fortalecerlos y no debilitarlos.  La jornada laboral de un joven entre 18 y 24 años, debería ser de 6 o 7 horas, con obligación de estudiar en cualquier entidad educativa que le pueda brindar una carrera profesional o técnica. Si el Estado quiere ayudar, debería beneficiar con la reducción de impuestos, a las empresas que tengan jóvenes trabajando y estudiando a la vez. No está mal que el gobierno busque lograr votos a través de esta medida, pero debe hacerlo desde el punto de vista del joven y no desde Palacio de Gobierno. Un muchacho que puede acreditar un oficio, será más agradecido que un joven explotado en un trabajo, porque quien sabe un oficio podrá buscar otros horizontes, mientras que quien no está preparado estará sujeto al abuso del empleador. Si la educación primaria y secundaria es obligatoria, también lo debe ser la educación laboral para quienes no tienen la oportunidad de acceder a estudios superiores.

No es necesario que el Estado de una ley laboral juvenil, donde no existe seguro, ni CTS, si eso ya se da en la práctica o es que se busca formalizar está forma de explotación laboral. Lo único bueno de esta ley es que, por fin, los ojos de la población se han  puesto sobre este sector juvenil explotado por estas empresas – especialmente las de capital extranjero -  que solicitan jóvenes sin experiencia, los capacitan solo para sus intereses, los exprimen con largas jornadas de trabajo y cuando están por los 25 años los despiden, para nuevamente repetir el ciclo con otro muchacho. Y ese joven de 25 años, sin un oficio que los respalde  que entregó su tiempo o desperdicio parte de su juventud en una empresa que no lo formó, ni educó, salvo para sus propios intereses, quien lo ampara. La historia nos recuerda que, por los derechos laborales, ha habido largas jornadas combativas, con esto no se quiere decir que se debe repetir estas gestas reivindicatorias, pero si, estas desatinadas medidas, pueden ser un combustible negativo para un país que ha recuperado con mucho esfuerzo la paz social.

Con respecto al otro pájaro por derribar, se sabe que en el otro lado del mundo, muchos opinan que 20 o 30 días de vacaciones pagadas que conceden los países europeos son una aberración económica.  En 2010, dos federaciones de pequeñas y medianas empresas alemanas propusieron reducir a una semana el número legal de días de vacaciones pagadas para reactivar la  economía. En Italia, el secretario de Economía propuso algo similar, señalando que esto tendría un impacto de un punto sobre el PBI.  En 2012, el 66,5% de los electores suizos rechazaron mediante referéndum la iniciativa de instaurar dos semanas de vacaciones pagadas. En esta época de crisis europea, se plantea reducir las vacaciones, para reducir los costos laborales y fomentar nuevas contrataciones. Con esta medida se quiere imponer “una corriente mundial”, donde también se  plantea la reducción de sueldos, como hizo España en 2010.  En resumen, esta corriente europea busca minimizar los derechos laborales, aumentar las horas de trabajo, reducir costos para aumentar la productividad que, según los analistas económicos, constituye una de las principales finalidades de las contrarreformas que actualmente se trata de imponer a través de la UE, el FMI, el BCE y los diferentes organismos económicos europeos. 

Aquí en nuestro Perú, Fujimori de un plumazo condenó a los pensionistas y los trabajadores vieron que se avasalló la jornada de ocho horas.  Con Toledo, pasó lo mismo.  Los derechos laborales fueron cediendo con el tiempo y lo mismo se vivió con Alán García. El plan de gobierno de Pedro Pablo Kuczynski en las elecciones pasadas, planteaba la reducción de las vacaciones a sólo 15 días, como lo expuso en una oportunidad Pablo Secada, Jefe del Plan: "…Los que ya están en él (mercado laboral) se quedan como están. Si ya tienen CTS, vacaciones de un mes, seguro de salud de EPS y de EsSalud, así se quedan. Los que entran al mercado laboral ya no tendrán CTS, sino seguro de desempleo. Las vacaciones se recortarán a medio mes. Perú tiene vacaciones larguísimas”,  a ello agregó que planteaba integrar a la población a un seguro en EsSalud. “La idea es que a la larga, esa contribución muera y EsSalud se financie con los impuestos o un impuesto especial, pero la idea básica es ya no atar planillas con seguro de salud”, fue lo que puntualizó en una entrevista al diario El Peruano.  Hace algunos días, La Asociación de Exportadores (ADEX) planteó la necesidad de una reforma laboral, dizque para darle al trabajador informal un conjunto de beneficios. De esta forma, sugirió la creación de un nuevo Régimen Laboral General basado en el régimen laboral agrario que ha demostrado efectividad en la generación de empleo y la formalización del trabajador agrícola. Con el nuevo régimen laboral, el trabajador informal, tendría 7 días de vacaciones los primeros 5 años para luego incrementarse a 15 días, que es lo estándar en Latinoamérica. El trabajador informal tampoco recibe gratificaciones, ni participará en las utilidades de la empresa. Asimismo, plantea como protección contra el despido injustificado, media remuneración mensual por año hasta un máximo de 6 remuneraciones… fue lo que manifestó el vicepresidente de ADEX, Carlos Lozada.  Es decir poco a poco, se tratan de introducir, bajo la máscara de “medidas innovadoras”, en pro del trabajador,  medidas que permitan reducir y porque no  someter y esclavizar al trabajador peruano.

Si se compara las similitudes entre el nuevo régimen laboral juvenil, con lo que se plantea en Europa, con lo que se ha venido haciendo en gobiernos anteriores, con lo que planteó Kuczynski y lo que busca ADEX, encontraríamos más de 7 similitudes, todas en provecho del sufrido trabajador ¿?.  Reducir las vacaciones (eliminarlas), eliminar el CTS, eliminar la participación del trabajador en las utilidades, etc., son parte de un plan global, buscando lograr un mercado mundial donde la mano de obra, no ahuyente la inversión y sobretodo invertir maximizando las ganancias. 

El presidente Ollanta no se puede identificar con la pobreza, ni con la necesidad porque nunca ha sido pobre.  Nunca estudió en un colegio del Estado, porque estudio en uno de los mejores colegios de Lima.  Fue oficial del ejército, pero no fue subalterno. Todo esto no está mal, ni tampoco lo descalifica, lo que está mal es que teniendo buena formación y siendo Presidente de la República, se deje engañar por otros y lo peor es que materialice ese engaño en perjuicio del pueblo, pensando que así obtendrá una buena votación en las próximas elecciones. Me pregunto si el señor Presidente o su Esposa, aceptarían que alguno de sus hijos, tuviera un trabajo donde no le den vacaciones, no le paguen CTS, que no tenga seguro.  Una cosa es en la cancha y otra en la tribuna,  o es que en verdad es tan difícil…gobernar derecho.