Nuevamente, innovadoras
y modernas medidas políticas para matar dos pájaros de un tiro, tratan de dar
en el blanco bajo la falsa mira de la justicia e inclusión social. Estamos
cercanos a las elecciones presidenciales y es necesario – para algunos - captar
el apoyo del mayor sector de votantes que son los jóvenes entre 18 y 24 años,
que vendría hacer el primer pájaro por matar y, paralelamente, se quiere
imponer un cambio en el sistema laboral peruano, con mucho menos derechos en
beneficio de los grandes capitales nacionales, para viabilizar la inversión
extranjera, que sería el segundo paro por derribar.
Cuánto tiempo ha
tenido el gobierno para abordar el problema laboral de los jóvenes sin empleo. Es
que no se ha dado cuenta que, los peruanos entre 18 y 24 años, sin experiencia
laboral y con necesidad de empleo, están en tal situación, no tanto por la
falta de empleo, sino porque la gran mayoría no acepta ser esclavizado con
regímenes de 12 horas de trabajo a más, que nos les permite estudiar ni
siquiera con lo que ganan porque esto solo les alcanza para sobrevivir. Es
contradictorio pensar que, con este régimen laboral, van estar en mejores
condiciones cuando se les está limitando derechos con relación a los demás
trabajadores, algo que va en contra de la constitución. La verdadera
preocupación del Estado, debe ser velar por que esta masa de jóvenes, aproveche
esa edad para lograr una profesión y se instruya en alguna actividad útil para
su vida, porque en esa edad (18-24), es la única oportunidad que tiene el ser
humano para realizarse como ente productivo, ya que con el tiempo esta tarea es
más difícil. Si el Estado quiere preocuparse debe, por el contrario, cuidar los
derechos obtenidos, fortalecerlos y no debilitarlos. La jornada laboral de un joven entre 18 y 24
años, debería ser de 6 o 7 horas, con obligación de estudiar en cualquier
entidad educativa que le pueda brindar una carrera profesional o técnica. Si el
Estado quiere ayudar, debería beneficiar con la reducción de impuestos, a las
empresas que tengan jóvenes trabajando y estudiando a la vez. No está mal que
el gobierno busque lograr votos a través de esta medida, pero debe hacerlo
desde el punto de vista del joven y no desde Palacio de Gobierno. Un muchacho
que puede acreditar un oficio, será más agradecido que un joven explotado en un
trabajo, porque quien sabe un oficio podrá buscar otros horizontes, mientras
que quien no está preparado estará sujeto al abuso del empleador. Si la
educación primaria y secundaria es obligatoria, también lo debe ser la
educación laboral para quienes no tienen la oportunidad de acceder a estudios
superiores.
No es necesario que
el Estado de una ley laboral juvenil, donde no existe seguro, ni CTS, si eso ya
se da en la práctica o es que se busca formalizar está forma de explotación
laboral. Lo único bueno de esta ley es que, por fin, los ojos de la población se
han puesto sobre este sector juvenil
explotado por estas empresas – especialmente las de capital extranjero - que solicitan jóvenes sin experiencia, los
capacitan solo para sus intereses, los exprimen con largas jornadas de trabajo
y cuando están por los 25 años los despiden, para nuevamente repetir el ciclo
con otro muchacho. Y ese joven de 25 años, sin un oficio que los respalde que entregó su tiempo o desperdicio parte de
su juventud en una empresa que no lo formó, ni educó, salvo para sus propios
intereses, quien lo ampara. La historia nos recuerda que, por los derechos
laborales, ha habido largas jornadas combativas, con esto no se quiere decir
que se debe repetir estas gestas reivindicatorias, pero si, estas desatinadas
medidas, pueden ser un combustible negativo para un país que ha recuperado con
mucho esfuerzo la paz social.
Con respecto al otro pájaro por derribar,
se sabe que en el otro lado del mundo, muchos opinan que 20 o 30 días de
vacaciones pagadas que conceden los países europeos son una aberración
económica. En 2010, dos
federaciones de pequeñas y medianas empresas alemanas propusieron reducir a una
semana el número legal de días de vacaciones pagadas para reactivar la economía. En Italia, el secretario de
Economía propuso algo similar, señalando que esto tendría un impacto de un
punto sobre el PBI. En 2012, el 66,5% de
los electores suizos rechazaron mediante referéndum la iniciativa de instaurar
dos semanas de vacaciones pagadas. En esta época de crisis europea, se plantea
reducir las vacaciones, para reducir los costos laborales y fomentar nuevas
contrataciones. Con esta medida se quiere imponer “una corriente mundial”, donde
también se plantea la reducción de sueldos,
como hizo España en 2010. En resumen,
esta corriente europea busca minimizar los derechos laborales, aumentar las horas
de trabajo, reducir costos para aumentar la productividad que, según los analistas económicos,
constituye una de las principales finalidades de las contrarreformas que
actualmente se trata de imponer a través de la UE, el FMI, el BCE y los
diferentes organismos económicos europeos.
Aquí en nuestro
Perú, Fujimori de un plumazo condenó a los pensionistas y los trabajadores
vieron que se avasalló la jornada de ocho horas. Con Toledo, pasó lo mismo. Los derechos laborales fueron cediendo con el
tiempo y lo mismo se vivió con Alán García. El plan de gobierno de Pedro Pablo
Kuczynski en las elecciones pasadas, planteaba la reducción de las vacaciones a
sólo 15 días, como lo expuso en una oportunidad Pablo Secada, Jefe del Plan:
"…Los que ya están en él (mercado laboral) se quedan como están. Si ya
tienen CTS, vacaciones de un mes, seguro de salud de EPS y de EsSalud, así se
quedan. Los que entran al mercado laboral ya no tendrán CTS, sino seguro de
desempleo. Las vacaciones se recortarán a medio mes. Perú tiene vacaciones
larguísimas”, a ello agregó que
planteaba integrar a la población a un seguro en EsSalud. “La idea es que a la
larga, esa contribución muera y EsSalud se financie con los impuestos o un
impuesto especial, pero la idea básica es ya no atar planillas con seguro de
salud”, fue lo que puntualizó en una entrevista al diario El Peruano. Hace algunos días, La Asociación de
Exportadores (ADEX) planteó la necesidad de una reforma laboral, dizque para darle
al trabajador informal un conjunto de beneficios. De esta forma, sugirió la
creación de un nuevo Régimen Laboral General basado en el régimen laboral
agrario que ha demostrado efectividad en la generación de empleo y la
formalización del trabajador agrícola. Con el nuevo régimen laboral, el
trabajador informal, tendría 7 días de vacaciones los primeros 5 años para luego
incrementarse a 15 días, que es lo estándar en Latinoamérica. El trabajador
informal tampoco recibe gratificaciones, ni participará en las utilidades de la
empresa. Asimismo, plantea como protección contra el despido injustificado,
media remuneración mensual por año hasta un máximo de 6 remuneraciones… fue lo
que manifestó el vicepresidente de ADEX, Carlos Lozada. Es decir poco a poco, se tratan de introducir,
bajo la máscara de “medidas innovadoras”, en pro del trabajador, medidas que permitan reducir y porque no someter y esclavizar al trabajador peruano.
Si se compara las
similitudes entre el nuevo régimen laboral juvenil, con lo que se plantea en
Europa, con lo que se ha venido haciendo en gobiernos anteriores, con lo que planteó
Kuczynski y lo que busca ADEX, encontraríamos más de 7 similitudes, todas en
provecho del sufrido trabajador ¿?. Reducir las vacaciones (eliminarlas), eliminar
el CTS, eliminar la participación del trabajador en las utilidades, etc., son
parte de un plan global, buscando lograr un mercado mundial donde la mano de
obra, no ahuyente la inversión y sobretodo invertir maximizando las ganancias.
El presidente
Ollanta no se puede identificar con la pobreza, ni con la necesidad porque
nunca ha sido pobre. Nunca estudió en un
colegio del Estado, porque estudio en uno de los mejores colegios de Lima. Fue oficial del ejército, pero no fue
subalterno. Todo esto no está mal, ni tampoco lo descalifica, lo que está mal
es que teniendo buena formación y siendo Presidente de la República, se deje
engañar por otros y lo peor es que materialice ese engaño en perjuicio del
pueblo, pensando que así obtendrá una buena votación en las próximas
elecciones. Me pregunto si el señor Presidente o su Esposa, aceptarían que
alguno de sus hijos, tuviera un trabajo donde no le den vacaciones, no le
paguen CTS, que no tenga seguro. Una
cosa es en la cancha y otra en la tribuna, o es que en verdad es tan difícil…gobernar
derecho.